El Genuino Blog de Esgalla

«The man who walked around the world» inaugura la sección «1000 anuncios que debes ver antes de morir porque al redactor de Esgalla le molan un huevo»

Inauguramos la sección "1000 anuncios que debes ver antes de morir porque al redactor de Esgalla le molan un huevo". No te los puedes perder

the man who walked around the world

Nota del redactor: Aparentemente hoy me he sentido particularmente creativo y escribí una introducción de más de 500 palabras que, más allá de varios de los chistes de superlativa calidad cómo a los que os tengo acostumbrados (¿?), la realidad es que para algunas desconsideradas y despreciables personas esta introducción puede resultar algo larga (¬¬). Esta nota es para decirte que si tú eres una de esas personas, he hecho una casi imperceptible marca en el artículo donde termina esta introducción, a fin de que puedas saltártela sin mayores inconvenientes. De nada 😉


 

Si uno se sienta delante de la TV, si abre una revista, si escucha la radio, si navega por internet o si simplemente existe de forma corpórea en este mundo terrenal (¿) no tardará demasiado en darse cuenta de que hay MUCHAS publicidades.

the man who walked around the world
¿Cómo decides a quien llamar?

Sí, MUCHAS. Con mayúscula porque estamos gritando, porque son un mogollón. Ahora bien, ¿Cuántas de esas publicidades son realmente buenas? Poquitas. Y sí, lo decimos en tamaño de fuente 8 porque estamos hablando bajito (¿?). La realidad es que existen publicidades muy malas, malas, regulares, buenas y excelentes que quedan retenidas en nuestra memoria por un determinado lapso de tiempo, para luego desaparecer en el éter de las cosas olvidadas, los besos nunca dados y las conversaciones jamás tenidas (hoy estamos filosóficos, dejadnos vivir).

Pero existe un raro grupo de anuncios publicitarios que, a falta de una palabra mejor, denominaremos “magníficos”. En ellos se conjuga una historia, un guion, un producto, un concepto, un mensaje y mil etcéteras más, que hacen de esa pieza comunicacional algo que no nos sorprendería ver proyectado en el Museo Internacional de las Publicidades Magníficas. Y decimos que no nos sorprendería verlas ahí proyectadas porque ya bastante sorpresa nos debería causar que alguien haya lavado dinero tan descaradamente como para construir un Museo Internacional de las Publicidades Magníficas, ¿no?

El punto es que en nuestro blog habitualmente buscamos publicidades con una característica en común (como nuestras publicidades antiguas realmente ofensivas, las publicidades del día de la madre, o los mejores anuncios de la Super Bowl) y armamos un artículo hablando de todos ellos a la vez. Pero ¿qué pasa cuando un anuncio es tan único que no comparte ninguna característica con ningún otro, o si incluso compartiendo características sería injusto que ese anuncio no tenga un artículo propio? La respuesta a esa pregunta es el artículo de hoy. Un artículo que abre una nueva sección, a la que llamaremos “1000 anuncios que debes ver antes de morir porque al redactor de Esgalla le molan un huevo”, algo que si bien a nivel SEO es una mierda no funciona correctamente, no deja de ser un mensaje claro y bastante potable.

the man who walked around the world
3 publicistas se suicidan al día en España debido a publicidades de Aurgi.

Como decíamos, en nuestra nueva sección “1000 anuncios que debes ver antes de morir porque al redactor de Esgalla le molan un huevo” dedicaremos siempre un artículo entero (puede ser nuevo o antiquísimo) al análisis de esas piezas publicitarias que nos recuerdan por qué elegimos esta carrera y no otra (pensamiento que generan publicidades como “17 millones papá, 17 millones…” del Extra de la Once o la basura de Aurgi, una descarada patada en los dientes de cualquier publicista que se precie).

Pero como con el resto de nuestras secciones inventadas como “los viernes de creatividad” o “los martes que antes eran de diseño web, después pasaron a ser de diseño gráfico y ahora nadie sabe de qué son”, todo tiene un disparador, y en este caso ese disparador es “The man who walked around the world”

488 palabras de introducción nos dice Word que usamos para explicar el comienzo de este artículo. Si has llegado hasta aquí queremos decirte tres cosas: 1) eres particularmente paciente 2) juramos que va a valer la pena 3) debes tener realmente poco que hacer ¿no? Ponte a trabajar tí@, que tu jefe te está mirando!

The man who walked around the world

Ya hablando en serio, antes de ponernos a analizar la pieza de hoy, es necesario dejar de retrasar la presentación y que veáis esta obra de arte realizada por Jamie Rafn para Johnnie Walker.

El redactor de Esgalla no es muy amigo de los doblajes, pero sí de la calidad de imagen y, cómo vivimos en una democracia, seréis vosotros los que elijan si quieréis verlo con el sonido original pero con menor calidad de imagen, o con mejor calidad de imagen pero doblado al español.

Doblado al español

 

Subtitulado

Después de ver esta pieza, seguramente ya estéis flipando en colores, desgarrando vuestras vestimentas y arrojando vuestros móviles por la ventana en un completo acto de locura producido por tamaña obra. Si no estabais leyendo este artículo desde vuestros móviles, vamos a hablar un poco de qué hace tan buena a esta pieza.

Análisis

El acierto de este corto está en cada pequeña elección. Si hay que vender la historia del mejor whisky escocés, ¿cómo lo haces? Primero necesitas una localización que represente al producto, y en ese caso las legendarias colinas de Escocia son el escenario ideal. Pon también un gaitero tocando la gaita para darle una entrada con más fuerza y, finalmente, para protagonizar el corto convoca al gigantesco Robert Carlyle, escocés de pura cepa, para que entre en escena. Pero, ¿Cómo muestras la dura personalidad escocesa desde un ángulo cómplice y divertido? ¡Qué Carlyle mande a callar al puto gaitero!

the man who walked around the worldAsí es solo el comienzo de un corto que no te permite dejar de ver a este tío caminar por el medio de la nada, mientras te habla y te cuenta una historia de casi 200 años.

El guion es impecable: no solo nos permite conocer el espíritu emprendedor de John Walker y la historia personal que lo motiva a crecer, sino que nos cuenta como hizo para pasar de ser un tío de campo a ser el principal productor de whisky del planeta, sin perder en ningún momento ni un gramo de nuestra atención. Los momentos de la historia que se nombran generan una línea de tiempo en nuestras cabezas que nos permite entender todo completamente. Carlyle es fundamental en esta historia; el tío nos cuenta un relato biográfico desde dentro de esa biografía caminando continuamente a la par de Johnnie Walker, y esto es algo que merece ser analizado por separado: la toma única.

No hace falta ser un cráneo anglosajón para saber que Johnnie Walker significa “Juanito el caminante” (¿?), por lo que hacer que Carlyle camine durante más de cinco minutos contando una historia en una única toma continua, no solo le da al corto un transcurrir impecable, sino que refuerza la idea de lo infatigable, del movimiento y, sobre todo, del leitmotiv de la empresa: keep walking. 40 tomas y dos días enteros de filmación fueron necesarios para conseguir el resultado deseado, y es que aunque filmar en una sola toma complejiza muchísimo su filmación, el resultado final da cuenta de que haberlo hecho de cualquier otra forma hubiese sido un error enorme.

Los hitos que se eligieron para contar la historia pasan a ser decisivos en el corto: la muerte del padre, la venta de la granja y la fundación de su propia tienda son elementos secuenciales de una historia que se hace corpórea cuando se habla de la botella, de su forma, su etiqueta y su funcionalidad. A partir de ese momento, una vez que el nombre ya tiene cuerpo, hace falta llenarlo de atributos intangibles: ambición, fidelidad, renombre, estilo y exclusividad (reforzada por el paso del granjero al dandy, gracias al logo). Todas características que ahora comprenden el alma del producto.

Y por último, él. Carlyle hace un trabajo perfecto en este corto: maneja los tiempos de forma impecable, lanzando las palabras y los comentarios claves en el exacto momento en que debe hacerlo. Las pausas, los silencios, las diferentes entonaciones, y los cambios de ritmo merecen ser vistos una y otra vez para disfrutar de un tío que sabe lo que hace, y que puede cargarse en la espalda la encarnación de una de las marcas más prestigiosas del mundo, contándonos cada uno de sus atributos, que pasan a ser los de él mismo al dar cuerpo y alma al espíritu de Johnnie Walker.

 

Esperamos que os haya gustado el artículo y, sobre todo, el corto. Si así fue, nada nos complacería más que lo compartas (¿)

Gabriel de Donato

Redactor y creativo publicitario, especialista en SEO y en marketing de contenidos. Amante del fútbol y la música, paso gran parte del día desarrollando estrategias de supervivencia para el más que probable apocalipsis zombie.
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