El Genuino Blog de Esgalla

Neuromarketing, o cómo el marketing se mete en tu cabeza

Hoy te contamos qué es el neuromarketing, para que se utiliza, y te damos algunos ejemplos de tu día a día que te dejarán flipando.

Existen millones de formás de saber cómo mejorar la oferta que le hacemos a un potencial cliente en base a un estudio y análisis de su comportamiento. Y ya no solo hablamos de ver qué opción elige entre la A y la B, sino algo que va mucho más allá, algo que hace 30 años hubiese sido parte de una película de ciencia ficción, pero que ahora es real: el neuromarketing o, dicho de otra forma, el proceso a través del cual un grupo de marketeros se meten en tu cerebro y analizan cómo quieres que te vendamos las cosas.

Neuromarketing

Aquí tenemos a un neuromarketero promedio (?)

Que sí, que si lo pensamos así, todo empieza a dar un poco de miedo ¿no? Pero a no preocuparse, que hoy hemos preparado este artículo para explicarte de qué va esto, y quitarle de a poco el halo de «científico loco» que cogió de golpe (o puede que no lo logremos y todo siga siendo bastante tenebroso).

Primero vamos por la definición, que es la mejor forma de comenzar a explicar algo de lo que mucha gente no tiene ni la más mínima idea: el neuromarketing consiste, básicamente, en la aplicación de ciertas técnicas, características de la investigación de las neurociencias, en la investigación del marketing tradicional. Así, los neuromarketeros (ese término sí es un invento) son capaces de utilizar diversas técnicas de medición de la actividad cerebral, a fin de entender las respuestas que el sujeto analizado ofrece a los diversos estímulos a los que se ve sometido.

Ok, tal vez imaginar a un marketero con pelos de loco y una bata blanca analizando las respuestas de un tío lleno de cables conectados a su cabeza no es la mejor imagen para quitarle lo tenebroso a la situación, pero bueno… así estamos…

Ahora bien, probablemente estés pensando que todo esto es muy Sci-Fi, y que nada de lo que el neuromarketing desarrolle te va a poder alcanzar a ti, ¿no, señor sabelotodo? (?) Pues lamentamos decirte que ya es tarde, y que el neuromarketing ya ha hecho lo suficiente como para meterse en la vida de todos y cada uno de nosotros. Para que entiendas esto, hace falta aclararte algo más: el neuromarketing ni siquiera necesita que digas una palabra, ya que puede obtener respuestas inconscientes de tu cuerpo a través de las respuestas neurofisiológicas (transpiración, ritmo cardíaco, dilatación de pupilas, etc.). Esto no solo hace que no sea necesaria una respuesta verbal, sino que asegura que todas las respuestas son fiables, ya que el sujeto no puede manipularlas.

Pero vamos más allá, porque si la teoría acojona un poco, en la práctica se hacen más palpables los resultados del neuromarketing. Así, dividiremos los ejemplos en función del espacio por el que se cuelen en nuestro cerebro. Empecemos.

 

El olfato

Neuromarketing

¿Que como graficar al marketing olfativo? Toma, una nariz.

Paseando con mi novia hace un tiempo, a mitad de una calle me dice «Hay olor a Stradivarius». Yo, que pensé que estaba desvariando, me limité a ofrecer una respuesta genérica, típica de un macho alfa como yo (?), del estilo «ah, mira tú…», aunque terminé flipando cuando, cuarenta metro más adelante, nos topamos, efectivamente, con un Stradivarius. Esto no es casualidad, las marcas entienden el poder que el olfato tiene en nuestro cerebro, y por eso nunca un Stradivarius olerá igual que un Mango, ni que un Zara Home, ni que un Apple Store: el olfato es un sentido, y cuantos más sentidos pueda alcanzar una marca, más pregnancia tendrá en la mente del consumidor. Si queréis saber más sobre esto, también podéis leer nuestro artículo sobre el marketing olfativo.

 

La vista

Imagina entrar a una charcutería y que todo esté en penumbras. Te acercas al mostrador y ves que las luces de la heladera en la que se exhiben los productos está apagada, haciendo muy difícil poder ver qué es lo que estás comprando ¿cómo te sentirías? Probablemente no sea la compra en la que te vayas a sentir más cómod@ con lo que estás comprando, ¿verdad? Eso es porque la iluminación es otra parte sumamente importante para nuestro cerebro, necesitamos ver qué estamos comprando y el estado en el que se encuentra, de otro modo ¿por qué las heladeras de los supermercados tienen luces propias y todas las demás estanterías no?

 

Neuromarketing

¿Dónde cojones estaba la mantequilla?

La memoria

¿Te has fijado alguna vez que, de vez en cuando, los supermercados cambian el lugar en donde solías encontrar cada producto? Esta es la forma en la que se aseguran de que no puedas hacer una compra de memoria y tengas que recorrer todo el supermercado en busca de lo que quieres, con la enorme probabilidad de que cojas algo más durante el trayecto.

 

Tus hijos

Aquí hay mucho de lógica, pero también mucho de análisis: los niños, por naturaleza, piden. Piden juguetes, piden chuches, piden regalos, piden, piden y piden. ¿Cómo hacemos entonces para hacer que pidan más? Pues colocamos todos los productos que apuntan a ellos a la altura de sus ojos, y no la de los ojos de sus padres. Así verás que, en las jugueterías, los juegos para niños pequeños están abajo, los juegos para niños más grandes están a media altura, y los juguetes para bebes están bien arriba. ¿Por qué tan arriba? Porque los bebes ni se mantienen en pie, ni se enteran de nada de lo que pasa en una juguetería, así que los que compran esos son los adultos 😀

 

La percepción

Por último, un par de ejemplos de cómo el neuromarketing ha logrado que los marketeros trabajen incluso con nuestra percepción.

Neuromarketing IKEA

Cuando quieras saber qué funciona en el marketing, pregúntale a IKEA

El x.99€ se ha utilizado como herramienta de marketing desde tiempos inmemoriales, y esto se debe principalmente a que cualquier valor que termine en 90 o 99 se considera más barato que aquel que se redondea para arriba. Vamos a ser claro con esto: la gente no es estúpida, y entienden perfectamente que pagar 9.99€ es igual que pagar 10€, pero esta estrategia no apunta a hacer que UN producto se perciba más económico, sino que la suma de un grupo de productos se perciban de tal manera.

Pero el x.99€ no termina ahí con sus ventajas, ya que hay otra menos conocida pero igual de importante para la definición de los precios: sumar de memoria varios productos que terminen con 90 o 99 resulta mucho más complicado que aquellos que tienen un precio redondo. Y ya sabes, cuanto menos puedas calcular cuánto estás gastando, más vas a gastar.

 

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Gabriel de Donato

Redactor y creativo publicitario, especialista en SEO y en marketing de contenidos. Amante del fútbol y la música, paso gran parte del día desarrollando estrategias de supervivencia para el más que probable apocalipsis zombie.
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