El Genuino Blog de Esgalla

L’odyssée de Cartier, un anuncio cinematográfico de 165 años

Analizamos una de las mayores superproducciones del mundo de la publicidad: L'odyssée de Cartier, un viaje por la historia de la afamada marca Parisina.

l'odyssée de cartier

“La publicidad es arte”, o por lo menos no son pocos los que así lo creen. Pero desde Esgalla estamos dispuestos a dejar de llamar artista a cualquier tío que puede hacer algo bien (le deseamos lo mejor a Marc Márquez, pero no es un artista del motociclismo, ¿se entiende?), por lo que tampoco llamamos arte a cualquier cosa, mucho menos a la publicidad, cuya única finalidad –es momento de confesarlo, por si no lo sabían- es la de hacerte creer que necesitas algo que probablemente no necesites.

Un hombre escucha a lo lejos la última frase y emprende una carrera a toda velocidad hasta quedarse parado frente al redactor. Lo mira fijamente, sus ojos reflejan pánico. Piensa unos segundos lo que está a punto de decir, con un miedo interior que lo sulfura. Tras un momento de duda, rompe el silencio.

– Pero que estás haciendo tío?! Le estás contando a la gente acerca de nuestro maquiavélico plan para conquistar el mundo vendiéndoles cosas??!!

-No, solo les digo que la publicidad trata sobre hacerles creer… perdón, has dicho conquistar el mundo?!

-Sí! – inmediatamente se arrepiente, ve en la cara del redactor su total incredulidad – ¿Qué? ¿No te lo han comentado?

-¿Comentarme qué?

Se hace el loco, se da vuelta y se marcha susurrando suavemente un “No… nada”

 

Perdón por eso, mejor sigamos con el artículo. Como os decía, la publicidad no es un arte, nunca lo ha sido y nunca lo será, pero si nos obligaran a nombrar un anuncio que pueda ser considerado una obra de arte, irremediablemente tendríamos que hablar de aquel del que hablamos en este artículo: hoy, en “1000 anuncios que debes ver antes de morir porque al redactor de Esgalla le molan un huevo” veremos L’odyssée de Cartier.

L'odyssée de Cartier

Hace unos días ya os hemos mostrado este anuncio en alguno de nuestros artículos, pero creemos que vale la pena explayarnos un poco más para analizar una publicidad que si la entiendes la primera vez que la ves, te convalidan filosofía en la universidad.

 

 

El viaje

Cuando se creó L’odyssée de Cartier, la firma francesa buscaba celebrar sus 165 años de historia con una película que la recorriera por completo, trabajo sumamente complejo si consideramos que significa resumir casi 87 millones de minutos, en tres y medio de película.

L’odyssée de Cartier comienza en el escaparate de una tienda en la Rue de La Paix, en Paris, lugar de nacimiento de la marca, para luego viajar, a través del famoso anillo Trinity, rápidamente a Rusia, donde Cartier fue durante los primeros años del siglo veinte la joyería de los zares.

L'odyssée de Cartier

Tres tipos de oro y un mogollón de pasta. Eso es el anillo Trinity.

Después de correr a la par de un cuasi mitológico trineo tirado por tres caballos blancos, nos vamos a la cima de las montañas chinas donde, tras caminar a través de cinco brazaletes de oro, característicos de la marca, un dragón dorado se enfrenta a la pantera, para finalmente convertirse en la muralla china, que no solo representa la audacia de dejar atrás las fronteras, sino también la enorme inspiración que supuso el gigante asiático para las creaciones de la marca parisina (el dragón ha formado parte de muchas de estas creaciones).

L’odyssée de Cartier continúa en India, donde Cartier fue también creadora de piezas únicas para los maharajás de la época, y de donde también obtuvo la inspiración para utilizar gemas y crear sus famosas filigranas. Al salir, nos encontramos sobre un elefante gigante, que representa la sabiduría y la longevidad, desde el cual saltamos al 14-bis, avión pilotado por el famoso aviador brasileño Alberto Santos-Dumont, quien obtuvo el primer reloj pulsera para hombres de la historia, cuando le pidió a su amigo Luis Cartier algo más práctico que un reloj de bolsillo.

Subidos al 14-bis llegamos nuevamente a Paris, lugar de las épicas empresas de Santos, para recalar en La Place Vendôme, donde nos topamos con la inspiración de Cartier, la musa que personifica todo lo que Cartier representa: elegancia, pasión, libertad y audacia.

L’odyssée de Cartier termina con esta mujer y la pantera en un estuche de Cartier, para cerrar un viaje fantástico a lo largo de 165 años y todo un planeta.

 

La pantera

L'odyssée de Cartier

De verdad… un mogollón de pasta.

La pantera es el ícono de Cartier desde que hizo su aparición en 1914 como una figura abstracta bidimensional. Finalmente cobra vida con la llegada de Jeanne Toussaint, que ejerció de Directora de joyería, y de musa inspiradora para la marca, gracias a su espíritu libre, su elegancia y su instinto único y distintivo. Características que la hicieron ser conocida por todo París como “La pantera”.

Durante la película, la pantera es quien nos lleva de viaje por cada rincón del planeta, personificando a la marca, a la vez que le da atributos y características que la hacen única.

Uno de las grandes virtudes de este anuncio es que fue filmado con panteras de verdad, bajo estricto pedido de la marca.

 

La música

Desde el comienzo Cartier entendió que para una producción de esta magnitud era imprescindible contar con una banda sonora propia, creada para la ocasión. Este trabajo recayó sobre Pierre Adenot, quien creó un vals de tres ritmos que puede ser tocado una y otra vez. Adenot además dirigió una orquesta de 84 músicos- que incluían cuerdas, percusión, viento, arpa y piano- en los míticos estudios de Abbey Road. Sumado a eso, un coro de 60 mujeres y niños terminó de darle vida a una obra que habla por sí sola.

 

Así es como Cartier nos hace viajar por más de 165 años de lujo a través de un viaje que simboliza todos aquellos valores que la marca representa y que no parece que estuviera cerca de acabar.

 

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Gabriel de Donato

Redactor y creativo publicitario, especialista en SEO y en marketing de contenidos. Amante del fútbol y la música, paso gran parte del día desarrollando estrategias de supervivencia para el más que probable apocalipsis zombie.
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