El Genuino Blog de Esgalla

Chipotle y la historia del granjero que se dio cuenta de todo.

Hoy te traemos un imperdible anuncio de la marca Chipotle, con la historia de un granjero que se dio cuenta hacia donde va el mundo si no lo detenemos.

chipotle

Tercera entrega de «1000 anuncios que debes ver antes de morir porque al redactor de Esgalla le molan un huevo» lo cual no solo significa que hoy toca ver un anuncio increíble sino que, al paso que vamos de un anuncio por semana, vamos a estar escribiendo uno de estos artículos durante algo así como los próximos 19 años… tal vez debamos cambiarle el nombre por los «100 anuncios», pero si hay algo que le gusta hacer al tío que escribe estos artículos es exagerar, así que seguimos con el número original.

En la entrega de hoy tenemos un anuncio basado en dos pilares fundamentales que no siempre encontramos en la publicidad, pero que cuando se conjugan es imposible no obtener un buen resultado: un mensaje potente y una música impecable.

El anuncio es de la empresa Chipotle, una compañía estadounidense de comida rápida mexicana que lucha por una producción de alimentos sostenible y consiente de los recursos del planeta. Con esos ideales como base fundamental del concepto del anuncio, el anuncio transcurre contando la historia de un granjero que, en pos del desarrollo, convierte progresivamente su granjita familiar en una industria completamente destructiva en la que el cuidado animal o el respeto al medio ambiente están lejos de ser prioritarios. El mundo se va tornando gris hasta que el granjero se da cuenta de su error y decide enmendarlo. Antes de seguir con el análisis, os dejamos el vídeo.

El mensaje

El mensaje no podría ser más claro. Chipotle se pone a la cabeza de una tendencia que corre actualmente en la hostelería mundial que busca un desarrollo más sustentable buscando no solo comunicar su producto sino, sobre todo, concienciar al consumidor. Ahí reside el gran punto del anuncio, mientras que cualquier otro anuncio te diría solamente que sus vaquitas son bien cuidadas y que sus productos son totalmente orgánicos, Chipotle va más allá mostrándote cual es el futuro que le depara al planeta si no empezamos a ser conscientes de lo que comemos y producimos. El tono reflexivo del anuncio no solo es a través de la historia en sí, sino que se ve apoyada por el segundo punto: la música

 

La música

La banda sonora del anuncio es el segundo gran pilar del mensaje. Con el híper famoso The Scientist de Coldplay tocado por la leyenda de la música country Willie Nelson, el anuncio termina de tener el tono reflexivo que Chipotle busca. Si dejamos de lado que la letra de la canción puede hacer una perfecta alusión a la historia que se cuenta en el anuncio podemos igual estar de acuerdo en que esta versión, mucho más unplugged que la versión original, es la más acertada para los tiempos que se buscaban en el anuncio.

 

La estética

No muy atrás de estos dos pilares encontramos a otro que actúa igual de fuerte para que el mensaje sea recibido correctamente por el espectador: la estética.

Con formas y colores que le dan al anuncio un look muy Burtonezco, la estética de este anuncio de Chipotle no solo nos permite sentir rápidamente un aprecio por el granjero, que luce entrañable, sino que le permite sumergirnos, de un momento a otro, en un mundo gris en el que los animales son masacrados y tratados como meros bienes de producción, sin la necesidad de utilizar imágenes impactantes que podrían generar el rechazo de la audiencia. El final del anuncio con los colores y la brillantez de la primera parte refuerza el «back to the start» que busca transmitir el anuncio entero.

 

El Granjero

En este punto no es solo el granjero lo que está bien hecho, sino también su historia y sus pequeños detalles. No muestran a un tío desesperado por el crecimiento económico que busca comerse el mundo y tarde o temprano se termina arrepintiendo. No, la historia trata de un granjero que busca tener una granjita un poco mejor, busca un progreso natural, no excesivo, hasta que se le va de las manos y se termina sorprendiendo del nivel de destrucción al que llegó su sueño de tener una granja desarrollada. El anuncio se aleja del tío maquiavélico que haría cualquier cosa por dinero y se acerca al espectador, a ese espectador que no es culpable del daño que está recibiendo el planeta, pero sí responsable. Igual que el granjero.

Pero la historia del granjero no se queda ahí, hay una última acción que llena al personaje de historia, una acción que es tan básica que nadie la nota conscientemente: le da la mano a su esposa. Y ustedes dirán que eso es una gilipollez, pero pensad que sin eso, el tío carecería de valores familiares y de alguien por quien buscar un mundo mejor; dándole la mano resume en un mínimo gesto todo lo bueno que se consigue alcanzando ese desarrollo sustentable que pregona la marca, y ni siquiera te lo tuvieron que decir.

 

Esperamos que el artículo y el anuncio de Chipotle te hayan gustado, sí es así compártelo! Y si no te gustó queremos que sepas que probablemente careces de alma, que lo sepas.

 

Gabriel de Donato

Redactor y creativo publicitario, especialista en SEO y en marketing de contenidos. Amante del fútbol y la música, paso gran parte del día desarrollando estrategias de supervivencia para el más que probable apocalipsis zombie.
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